6.04.2011
El peligro de una teocracia
Hace tres semanas, Julio Cotler advirtió el que sería uno de los mayores peligros si una de las candidaturas prosperara: “Temo mucho por la incorporación de la religión en la vida política, que puede distorsionar y agudizar mucho más las contradicciones que se dan en el país”, dijo entonces: “Estoy convencido de que el proyecto franco-católico-opus-dei-militar es bastante sólido.
Ese va a ser un capitalismo bien reaccionario”. Y remató diciendo: “No se puede hacer un gobierno fujimorista sin un Montesinos. Si es que no existe ese personaje, lo que vamos a tener es a Rafael Rey de primer ministro, absolviendo a los militares, imponiendo la religión católica como la única que se puede practicar en el país”.
Las cercanías entre una de las candidaturas con el cardenal Cipriani no son para nadie un secreto ni una novedad. Al incluir a Rafael Rey en la plancha presidencial, el fujimorismo tendió un puente de oro al primado, que cruzó con devoción, perdiendo por completo la neutralidad y hasta el decoro durante la campaña. Con su actuar de los meses recientes, agudizado en los últimos días, tanto él como Rey han confirmado los oscuros vaticinios de Cotler, y nos han regalado un anticipo de lo que se vendría: un gobierno donde la necesaria separación entre Estado e Iglesia pasará al olvido, y muchas de las políticas nacionales serán dictadas a partir de un dogma único e incontestable. Una teocracia.
Solo alguien que identifica de esta manera religión con poder político es capaz de emplear el púlpito de la Catedral para el proselitismo, aunque prefiera callar que lo hace por el mismo partido que en los 90 no dudó en mutilar a cientos de miles de mujeres entre las más humildes, esterilizándolas contra su voluntad (o lo que es lo mismo, como dijo esta semana Rafael Rey reafirmando que las sutilezas no son su fuerte: “sin su voluntad”). Por si la alianza no fuera bastante explícita, Cipriani publicó el jueves un comunicado, donde criticaba la mención de este tema durante la campaña presidencial, con “el único afán de buscar votos”, lo que en su opinión “rompe el juego limpio que requiere la democracia peruana”.
¿Qué pretende ahora el Cardenal? ¿Que las críticas por una barbaridad como esta se hagan en voz baja, con discretas reconvenciones como las que él, en su columna “Los irrenunciables Derechos Humanos”, confesó haber hecho a Alberto Fujimori en su momento, cuando estalló el escándalo? Estoy convencido de que sí, pero supongo que el Cardenal piensa distinto. ¿Tendrá conciencia de la cadena de desatinos que arrastra, y algún día será capaz de una autocrítica? ¿Habrá notado que con cada declaración su credibilidad se devalúa aun más? Me temo que no, y ese es uno de los grandes riesgos de las teocracias: sus gobernantes se sienten infalibles. ¿Cómo podrían estar equivocados, si son enviados de Dios?
Raul Tola
6.02.2011
ARQUITECTOS SE PRONUNCIAN
Los profesionales que suscriben ante las dos candidaturas presidenciales expeditas
para lasegunda vuelta declaran:
No a Fujimori
La señora Fujimori ha calificado al gobierno de su padre, que compartió como primera
dama usurpando el lugar de su madre, como el mejor de la historia republicana. Votar
por ella significaría avalar el oprobioso régimen que, luego de cerrar el Cogreso, asaltar
el Poder Judicial y copar las instituciones del Estado, envileció a las Fuerzas Armadas,
sometió la televivión y la mayoría de los medios de comunicación y, con la ayuda de
su asesor, corrompró congresistas, periodistas y empresarios que, sin pudor y hasta con
alegría, recibieron su precio en dólares en las instalaciones del SIN.
En este marco, Fujimori padre no solo toleró sino auspició la corrupción más grande de
la historia nacional, que comenzó temprano cuando lo denunció la primera primera
dama, Susana Iguchi, gesto que le costó tortura y expulsión, y que, pasando por las
sumas entregadas en efectivo periódicamente a la universitaria Keiko, tomó proporcioes
mayúsculas entre sus parientes, allegados y socios políticos y militares, muchos de ello
hoy presos o fugitivos. En ese marco también, Fujimori padre combatió el terrorismo de
Sendero con terrorismo de Estado, propiciando secuestros, torturas y crímenes contra
periodistas, estudiantes y población civil. En ese marco, el gobierno de Fujimori padre
pretendió combatir la pobreza implementando un programa infame de esterilización
forzosa de cerca de 300 mil mujeres campesinas. El triunfo sobre la inflación heredada
del gobierno anterior, y la pacificación alcanzada palidecen ante los actos y los métodos
empleados, que significaron la destrucción de la democracia y el menosprecio de los
más elementales valores éticos.
Para los arquitectos fue un gobierno nefasto: se eliminaron el Ministerio de Vivienda, el
Banco Hipotecario, el Banco de la Vivienda, el Instituto de laVivienda y el dedicado
a la Investigación (ININVI), así como el Instituto de Planificación; el FONAVI pasó al
Ministerio de la Presidencia que malversó sus dineros, utilizados hasta en "préstamos"
al Estado. Además se suprimió de la nueva Constitución el derecho a la vivienda digna.
No votaremos por la señora Fujimori. Votar por ella es exponernos a la repetición de
métodos dictatoriales, prácticas corruptas y actos criminales como los que sumieron al
país en la década más negra de nuestra historia. En el equipo que la acompaña se ven
los mismos rostros que acompañaron al padre. Su eventual gobierno, además, como ha
sucedido con su candidatura, contaría con la dirección y asesoramiento de su padre,
liberado seguramente con alguna trampa legalista. Las insolentes amenazas de Marta
Chávez al Preidente del Poder Judicial y la patética "echada" de la mayor parte de la
prensa, con El Comercio a la cabeza, prefiguran lo que sería la vuelta del fujimorismo.
Sí a Humala
Votaremos por Ollanta Humala. Candidato cercano inicialmente al llamado chavismo
venezolano y proclive a tendencias estatistas, ajenas ya a la izquierda moderna, notas
presentes en su candidatura del año 2006, ha sabido evolucionar positivamente para
el actual proceso electoral, con un planteamiento moderado centrado en la disminución
de las desingualdades. Ganador de la primera vuelta pero sin los votos suficientes para
afrontar solo la segunda, le era imprescindible establecer alianzas, y en la tarea de
encontrar programas comunes, caminos de coincidencia, era necesario reajustar su
plan de gobierno. Los adversarios, hambrientos por descalificarlo, han querido ver
incoherencia, falta de consistencia y contradicción en donde había precisamente, virtud
democrática: deseo y capacidad de concertación. En ese afán ha logrado convocar un
valioso equipo de técnicos e intelectuales, así como a políticos de probada vocación
democrática que dan consistencia a su candidatura y garantía de eficiencia a su posible
gobierno.
Votaremos por Ollanta Humala. Su adhesión al Acuerdo Nacional, su juramento de
respetar la democracia y su propósito de mantener el crecimiento económico pero con
inclusión, es decir con un modelo reajustado que permita la participación de los más
pobres en sus beneficios, por derecho, y no por ignominioso "chorreo", nos convencen
y, al mismo tiempo, nos invitan a participar, vigilantes de su cumplimiento, en corregir
sus errores o en alertar sus eventuales desviaciones.
Invocamos
A los jóvenes para que voten informados de un pasado perverso que no vivieron, y en
cuyo interesado silencio persiste gran parte de la prensa de hoy.
A las mujeres para que se cuiden de entregar su voto a quien no supo defender los
derechos de las mujeres.
A todos para que aprecien debidamente la importancia crucial de este momento en el
que la conservación de nuestra débil democracia exige un voto consciente y responsable
que no es el que exponga al país a una copia mejorada del indigno pasado. Que no es
ni el voto en blanco ni el viciado, ni es tampoco el ausentismo electoral, porque, siendo
todos un derecho, significan sin embargo, abstenerse de participar y dejar a los demás
una decisión especialmente trascendental.
No aceptemos que una economía pujante nos exija un país éticamente degradado.
Lima, 30 de mayo de 2011
Adolfo Córdova Valdivia, CAP 0342 Enrique Ciriani Suito, CAP 0226
Miguel Llona Bernal CAP 0253 Carmen Rosa Uceda Brignole CAP 1943
Elio Martuccelli Casanova CAP 3372 siguen firmas....
BBC, el controversial equipo de Keiko Fujimori
"Son personas intachables, como la mayoría de personas que trabajan a mi lado". La frase, el lapsus, de Keiko Fujimori en el debate del domingo no hizo más que poner un poco más en evidencia algo que ha sido descrito como el flanco débil de la candidata a la Presidencia de Perú: su equipo.
Hacía referencia a algunas cuestionadas figuras vinculadas con Fuerza 2011. En esta campaña ha tenido que defender a su equipo de los embates y despedir a algunos por sus excesos.
Hacía referencia a algunas cuestionadas figuras vinculadas con Fuerza 2011. En esta campaña ha tenido que defender a su equipo de los embates y despedir a algunos por sus excesos.
Por estos días en Lima, al hablar con críticos del fujimorismo, no es difícil toparse con el comentario: "Si no hay más gente de la época de su padre en el entorno de Keiko, es que porque están presos".
Entre las razones que esgrimen muchos de los que no desean una victoria de Fujimori, además del recuerdo de su padre, está el equipo de campaña de la candidata.
El 30% de los peruanos aseguran que no votarían por ella debido a las personas que la rodean.
Con Alberto, con Keiko
Varias figuras de su entorno pertenecían al gobierno Alberto Fujimori, quien cumple una condena de 25 años por violación a los derechos humanos y corrupción.
"Son los fujimoristas centrales, permanentes y leales al fujimorismo. Han jugado un papel importante en los noventa", le dice a BBC Mundo Fernando Tuesta, director del Instituto de Opinión Pública de la Universidad Católica.
Uno de los candidatos a la vicepresidencia de Fuerza 2011 es Jaime Yoshiyama, quien ocupó diversos Ministerios bajo la orden de Fujimori.
A Yoshiyama lo condenó la Justicia por haber participado en la disolución del Congreso en 1992, el llamado "autogolpe".
Otro de los señalados con insistencia en la recta final de la campaña ha sido el actual congresista y exministro de Salud fujimorista Alejandro Aguinaga, cuestionado por las denuncias de la realización de miles de esterilizaciones forzadas de mujeres entre 1996 y 2000.
Esta semana Aguinaga aseguró que el tema se sacó a relucir para desacreditar a Keiko Fujimori.
Negó que las esterilizaciones forzadas fueran sistemáticas. Las atribuyó a errores personales y casos esporádicos en el marco de un programa en el que las operaciones eran voluntarias.
La candidata aseguró esta semana que si había habido excesos, los rechazaba e hizo hincapié en que una investigación del Congreso no determinó ninguna responsabilidad de figuras del gobierno de su padre.
Quien también ha estado bajo el ojo público en las últimas semanas ha sido la abogada Milagros Maraví, integrante del equipo técnico de Fuerza 2011, quien en 1999 mantuvo reuniones con el polémico ex asesor presidencial de Fujimori, Vladimiro Montesinos, para defender al Estado en casos de violaciones de derechos humanos.
Keiko salió a defenderla, la tildó de persona "honesta" y la consideró "víctima de una guerra sucia".
Para el analista político Santiago Pedraglio lo más "preocupante" del entorno es que se compone de "gente que trae una experiencia de gobierno extraordinariamente pragmática que considera que respetar las instituciones no entra en sus variables".
"Nosotros matamos menos"
En la campaña de Fuerza 2011 no faltaron los comentarios poco afortunados.
"En la lucha contra Sendero Luminoso los mayores excesos se cometieron en los 80. En todo caso, nosotros matamos menos que los dos gobiernos que nos antecedieron".
El "nosotros matamos menos" que Jorge Trelles, ministro de Educación en el gobierno de Alberto Fujimori, pronunció un par de semanas atrás le costó su cargo como vocero de Fuerza 2011.
Otra que fue cuestionada por sus dichos fue Martha Chávez, quien presidiera el Congreso en la década del noventa, y ahora es legisladora del fujimorismo.
Chávez aseguró en la campaña que el presidente del Poder Judicial, César San Marín, deberá "rendir cuentas" por haber condenado al expresidente Fujimori.
Aunque en ambos casos Keiko desautorizó a sus colaboradores, el daño estaba hecho.
¿De afuera?
Pese a que este jueves, la candidatura de Fujimori recibió el apoyo de dos candidatos presidenciales que quedaron por el camino en primera vuelta (Pedro Pablo Kuczynski y Luis Castañeda), los analistas subrayan la carencia de asesores externos en el entorno de Keiko.
La explicación, opina Pedraglio, está en que la candidata nunca tuvo la intención de construir un espacio político propio, pues heredó el capital político y el entorno.
"Tiene serias dificultades, al menos en la campaña, para sumar colaboradores de fuera del fujimorismo. Creo que hay resistencia de parte de muchos de sumarse a esta agrupación", sostiene Tuesta.
La pregunta que muchos se hacen, además de si indultará a su padre –cosa que Fujimori ha negado una y otra vez en campaña, aunque en el pasado dijera lo contrario–, es qué rol cumplirá el exmandatario si su hija alcanza la Presidencia.
Algunos medios de prensa han denunciado que la Diroes, el centro de reclusión de Fujimori, hace las veces de cuartel de campaña del fujimorismo, algo rechazado por Fuerza 2011.
"Keiko tiene un punto débil: pese a ser una persona inteligente, formada y preparada, es muy dependiente en la toma de decisiones, sea por su padre o por su entorno –sostiene Tuesta–. Ésa es la preocupación de todos: que si gana, lo que regresa es el fujimorismo".
Juan Paullier
Enviado especial de BBC Mundo a Perú
BBC: “Perú elige entre el bolsillo y la conciencia"
Una elección entre el bolsillo y la conciencia. Así resume el dilema de su voto electoral un taxista limeño, al ser preguntado por el corresponsal de la BBC, Dan Collyns, sobre por quién votará el domingo, cuando se celebran las elecciones presidenciales de Perú.
Pensar con tu bolsillo, expone el periodista británico, significa votar por Keiko Fujimori, hija del ex presidente Alberto Fujimori, quien cumple una sentencia de 25 años por delitos de corrupción y relaciones con escuadrones de muerte.
Keiko promete mantener un modelo favorable para los negocios, el mismo que ha propiciado uno de los crecimientos económicos más rápidos del mundo, argumenta Collyns, aunque sus críticos dicen que ella podría repetir los pecados de su padre. En ese sentido, su apellido es, para muchos peruanos, destaca, sinónimo de la destrucción de las instituciones democráticas, una corrupción sistemática y una contrainsurgencia criminal contra las guerrillas maoístas de Sendero Luminoso en la década del año 90.
Enlace chavista
Por otra parte, votar con tu conciencia, se valora en la nota, significaría votar por Ollanta Humala, un antiguo militar que se denomina a si mismo nacionalista.
El señor Humala no cuenta con unas credenciales democráticas perfectas, explica el corresponsal de la BBC. La falta de pruebas motivó que se retiraran los cargos que le acusaban de supervisar la desaparición de civiles en el mencionado conflicto de los años 90. Una quincena antes de la elección, Humala juró bajo la Biblia respetar los derechos humanos, pero la tarea de disipar los recuerdos de su reencarnación pasada como protegido de Hugo Chávez ha sido díficil para él.
Las nacionalizaciones generalizadas del presidente Chávez aterrorizan a los arquitectos de la economía peruana, que se jacta de tener uno de los crecimientos más altos de la región – con una de las tasas de inflación más bajas.-
A pesar de sus repetidos compromisos en respetar las inversiones privadas y las políticas macroeconómicas en caso de ser elegido, Humala ha sido vilependiado por un gran número de medios parcializados, sigue el artículo.
Jorge Chávez, quien fuera jefe del Banco Central de Perú, se encuentra entre aquellos que no confían en Humala.
En declaraciones a la BBC, comenta que “Humala está cambiando todo el tiempo -su equipo, sus fundamentos económicos. Su planteamiento no es claro y carece de credibilidad ante los agentes económicos.”
“Mentiras maliciosas”
Chávez, ahora presidente la consultoría financiera Maximixe, dice que los economistas están ya revisando a la baja la tasa de crecimiento, anticipándose a una posible victoria de Humala.
Sin embargo, Felix Jiménez, jefe del equipo económico de campaña de Humala, dice que sus propuestas favorecen a la economía de mercado y que las declaraciones que dicen lo contrario son simplemente “mentiras maliciosas.”
Citado en la misma información, Jiménez valora que “existe un temor infundado sobre el cambio por parte de cierto sector político-económico. Existe un deseo por mantener sus privilegios que les ha llevado a tergiversar nuestras propuestas.”
“Nos acusan de que queremos nacionalizar, expropiar, regresar al pasado, pero eso no es verdad. Queremos llevar a cabo la transformación de un país en vías de desarrollo a un Estado del Bienestar”, aclara Jiménez.
Keiko Fujimori, a cuyo padre muchos atribuyen haber vencido la hiperinflación y haber establecido la economía de mercado del Perú, también ha aprovechado los cambios de Humala, comentando a la BBC: “los empresarios confían en mi plan político porque tengo sólo uno. Mi oponente tiene cuatro, por lo que existen muchas inconsistencias a la vez que no genera confianza.”
Permanece la desigualdad
Existe una clara polarización en esta disputada contienda electoral. La mayoría de los votantes de clase media y alta, particularmente en Lima, favorecen a Keiko, mientras que Humala tiene un sólido apoyo en el sur andino del país y la jungla, según informa el periodista británico.
Las cifras oficiales muestran un descenso en los niveles de pobreza de más de un 20%, con respecto a la década pasada. Un crecimiento sin precedentes ha impulsado la construcción en un 18% y las ventas de cohes en más de un 50%, sin embargo la diferencia entre ricos y pobres permanece prácticamente sin cambios.
La pobreza, entendida como vivir con menos de $94 dólares al mes, es un fenómeno eminentemente rural, que afecta a más de la mitad de la población que vive en el campo y sólo al 19% de la población urbana.
De hecho, muchos de los pobres viviendo en Lima, que alberga casi a un tercio de la población del país, son inmigrantes llegados recientemente del interior del país.
Uno de ellos, Jonas Ahuanari, un natio Shipibo de la amazonía peruana, que vive con un joven familia en una chabola situada detrás de un mercado de chatarra al costado del sucio rio Rimac, comenta: “¿Dónde está ese crecimiento económico del que hablan si en mi pueblo los niños siguen aprendiendo a escribir con sus cuadernos en sus rodillas, sentándose sobre la tierra?”
“No estamos notando este crecimiento, sólo existe en las estadísticas”, afirma Ahuanari.
Los minerales representan más del 60% de las exportaciones peruanas y los precios récord alcanzados han fortalecido las finanzas del país, a lo largo de la recesión global.
Sin embargo existen millones de peruanos viviendo en zonas rurales que rechazan la presencia de las industrias extractivas, las cuales suelen contaminar la zona al tiempo que generan pocos empleos.
Este rechazo llegó a su punto más crítico cuando 34 policías y manifestantes murieron en junio de 2009 en Bagua, en una protesta sobre las tierras y los recursos amazónicos.
“Hay un alto nivel de conflictos en el país porque el crecimiento económico no está llegando a las familias más pobres”, comenta a la BBC Humala, durante la celebración de un mitin en el barrio limeño de Comas
“Al contrario, prosigue Humala, cuanto más crecimiento se produce, más conflictos se generan. Existen 250 conflictos ahora mismo en el país, lo que cuestiona la manera en la que crece el Perú. Tenemos que crear mayor igualdad.”
Aumento de impuestos
Para Carlos Monge, investigador del Centro Peruano de Promoción de Desarrollo consultado por Collyns, “Humala representa la paradoja del crecimiento sin una inclusión socioeconómica para un amplio sector de la población.”
Humala quiere aumentar los impuestos pagados por las compañias mineras, algunas de las cuales están obteniendo beneficios récord gracias a los altos precios de las materias y la demanda en China.
Sus ayudantes, pese al deseo de Humala de establecer estos impuestos para financiar programas sociales, no descartan la estabilidad tributaria para ciertas compañias.
“En un país menos conservador, Humala podría pasar como un candidato del centro, y el término ‘izquierda’ desaparecería por completo”, concluye Monge.
El hecho de que dos candidatos populistas, incluso autoritarios, de extremos distintos, estén disputándose la contienda voto a voto, después de una década de fuerte crecimiento económico y democracia convencional, responde al deseo de los votantes por un cambio -bien sea un cambio moderado-. Algunos expertos lo han denominado el “voto protesta.”
Pocas naciones, no obstante, pueden ser más escépticas acerca de las propuestas hechas en campaña. Los peruanos, termina considerando el corresponsal de la BBC, están acostumbrados a ser engañados y han vivido, con frecuencia, con las desastrosas consecuencias de la mentira.
La dinastía Fujimori acaricia el poder
Perú, país en el que la política no puede entenderse en función de partidos políticos o ideologías, definirá a su próximo presidente el 5 de junio entre dos apellidos: Humala contra Fujimori. Entendido esto, no sorprende que los símbolos de las dos agrupaciones que siguen en la contienda sean las iniciales de los nombres de pila de sus candidatos: la O de Ollanta y la K de Keiko. Un nombre quechua y otro japonés que también están en las antípodas del espectro político. Hermanados, eso sí, porque llegaron a la segunda vuelta gracias a lo que el analista Alberto Vergara describe como "un voto rabioso, cargado de rechazo al régimen político y económico vigente, aunque no tiene claro con qué reemplazarlo".
En este contexto de creciente caudillismo y decepción por el fracaso de la democracia en distribuir los beneficios del crecimiento económico, la agrupación formada en torno al legado del expresidente Alberto Fujimori va camino de consolidarse como dinastía. Podría decirse que es el destino natural de un movimiento para el cual los partidos son carcasas intercambiables, que nació llamándose Cambio 90 y, tras sucesivas mutaciones, 21 años después se llama Fuerza 2011. La única constante del fujimorismo es el apellido, e impedido el patriarca de postular a la presidencia, pues se encuentra en prisión por delitos contra los derechos humanos y de corrupción, el testimonio lo han tomado dos de sus cuatro hijos, con el padre como gran referente y estratega, incluso desde la cárcel.
Primero fue Keiko Sofía, la mayor, la congresista más votada en las elecciones del 2006 y con grandes posibilidades de llegar a la presidencia. Las últimas encuestas la ubican ligeramente por delante de Humala, aunque dentro de los márgenes del error estadístico. Ahora acaba de aparecer en escena Kenji Gerardo, el menor, que ya igualó lo obtenido por su hermana en los comicios parlamentarios, con 378.000 votos. Ambos tienen en común haber sido, por distintas razones, los más notorios durante el mandato de su padre, entre 1990 y 2000.
Keiko asumió el papel de primera dama tras la separación de sus padres. Su madre, Susana Higuchi, fue desterrada del poder tras ser una de las primeras personas que denunció corrupción en el Gobierno (la malversación de donaciones de ropa usada provenientes de Japón) y acabó años después como parlamentaria de la oposición. Pese al maltrato que recibió su madre (se dice que incluso fue torturada), eligió permanecer al lado del padre. En repetidas ocasiones se ha referido al Gobierno fujimorista como "el mejor de la historia del Perú", pese a las irrefutables evidencias de descomunal corrupción y atropellos a los derechos humanos, que ella califica como "errores". "No podemos achacarle al presidente Fujimori los errores cometidos por terceros", dijo Keiko en abril del 2009, en una entrevista con EL PAÍS, en la víspera de que su padre fuera condenado a 25 años de prisión como autor mediato de las matanzas de Barrios Altos y la Universidad La Cantuta.
Aunque no ejerció ningún cargo de gobierno, Keiko también ha sido implicada en acusaciones de corrupción. Se señala que tanto sus estudios como los de sus tres hermanos en EE UU (Keiko se graduó como administradora de empresas en Boston University) fueron pagados con dinero del Estado, y que ella estaba al tanto de la situación. Un informe de la Contraloría General de la República señala que pagar la formación de sus cuatros hijos le costó a Alberto Fujimori 1,25 millones de dólares, una cifra muy por encima de sus ingresos como presidente.
En 2001, según una declaración ante la fiscalía suprema adjunta dada a conocer por el diario La República, Keiko admitió que recibía 10.000 dólares mensuales en efectivo de su padre para esos fines. En los últimos años, Keiko ha ido variando su versión respecto al origen de esos fondos (primero dijo que el dinero provino de un préstamo familiar, luego de la venta de una casa), pero la denuncia ha permanecido entrampada en la maraña judicial. Según la saliente fiscal de la Nación, Gladys Echaíz (dejó el cargo el jueves), el tema sigue "en investigación".
Pese a ser la congresista más votada, Keiko no ha destacado como legisladora. Ella misma dice que ha privilegiado la "función representativa", lo que significa que ha viajado constantemente por el país para difundir sus propuestas. A lo largo de casi cinco años ha acumulado unas 500 faltas a sesiones parlamentarias, por razones diversas como licencia por maternidad, enfermedades y meras inasistencias. Está casada con un ciudadano estadounidense, Mark Vito Villanella, y tiene dos niñas. Justamente esa faceta -la de mamá- es una de las cartas que más juega en la campaña para ganarse a las madres de familia de los barrios más pobres.
En contraste, Kenji, que el 19 de mayo cumple 31 años, llega al congreso con menos credenciales. Era un niño cuando su padre estaba en el poder y se hizo popular por ser el mimado del presidente, el que lo acompañaba a sus excursiones de pesca y a numerosos viajes por el país. Luego se convirtió en un adolescente que se daba el singular lujo de gastar bromas a su "tío Vladi", nada menos que Vladimiro Montesinos, el siniestro asesor de inteligencia del entonces presidente. En esa época, tanto Montesinos como la familia Fujimori vivían en el Servicio de Inteligencia Nacional, donde Kenji tenía a disposición un amplio gimnasio, hecho a medida.
En ese ambiente militarizado y plagado de artilugios de espionaje, Kenji creció y, armado de una cámara de vídeo, documentó varias travesuras. Dos vídeos que se conocieron tras la caída del Gobierno de su padre (uno en el que interrumpe una reunión de Montesinos y le filma la calva, y otro donde parece descargar la libido adolescente con su perro,Puñete) popularizaron aún más su imagen.
Kenji -que no pudo ser entrevistado para este artículo, pese a numerosas llamadas a sus asesores- estudió agronomía en la Universidad de Kansas, una carrera similar a la de su padre, que es ingeniero agrónomo. Su historial consigna experiencia en poco conocidas empresas de seguridad privada. También trabajó como instructor de spinning en un gimnasio limeño. Como secretario de juventudes de Fuerza 2011, justifica su alta votación en el hecho de haber realizado continuos viajes por el país en los que, al igual que su hermana, regalaba cocinas.
Los carteles que se dejan ver por las calles de Lima con su rostro consignan una frase sencilla: "Trabaja como el Chino". El Chino, como todos en el Perú saben, es su padre, figura omnipresente.
JAIME CORDERO - Lima - 15/05/2011 El pais.
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