3.29.2010

Conversando sobre seguridad en Barranco.

Persecución política?

Toda persona tiene el derecho de buscar y recibir asilo en territorio extranjero en caso de persecución por delitos políticos o comunes conexos con los políticos y de acuerdo con la legislación de cada Estado y los convenios internacionales
Artículo 22(7) de la Convención Americana sobre Derechos Humanos de 1969













Durante estos últimos días, he regresado de nuevo al tablero  de diseño a tiempo completo, y he estado muy ocupado estas últimas semanas. Por facebook dije que iba a dar una opinión personal acerca del tema de algunos vecinos de Barranco que habían sido denunciados por Protransporte cuando este mas desocupado. 


Creo que un buen político debe predecir que escenarios se pueden dar en el futuro, debe tener como una especie de capacidad profética de poder visionar el futuro.

Hace unos días Lima dijo que el Metropolitano al parecer no va a ser inaugurado el 15 de abril tal como se habría comprometido la MML, el pretexto, mejor dicho el chivo expiatorio son los vecinos de Barranco, ellos son culpables que todas las estaciones desde la plaza Grau hasta Chorrillos no estén completamente operativas, ellos según protransporte son los culpables de que no se avance tan rápido, de que no se trabaje de día y de noche. He visto las obras a lo largo de la vía expresa y ninguna estación está terminada y completamente operativa, ninguna!!, es por ello que Lima sabe bien que los contratistas no van a acabar antes del 15 de abril las estaciones, y si las acaban dudo que todas estén en plenamente operativas.

Acerca de estos vecinos que fueron denunciados personalmente creo que muchos de ellos han trabajado el tema del metropolitano con torpeza, y me refiero a Don J. Lecca, que son personas que  pareciera  solo les gusta figurar. Pero pese a ello creo que nada ha pasado de una simple altercado entre la policía y los vecinos, en el ovalo Balta  los vecinos fueron desalojados rápidamente, Lima (MML) esas noches entro sin fiscal, sin ingeniero residente, sin permiso a la GDU de Barranco y esta acusación contra los vecinos me parece y hay que decirlo claro es una intimidación medio con sabor a venganza política, como ciudadano estoy abiertamente en contra del trabajo de Lecca y del Alcalde Mezarina; pero la forma de actuar de Lima me recuerda los tiempos de hace una década con Fujimori, es persecución política, Lima trata de decirnos:"porque tu barranquino no piensas como yo  y no te alineas a esta "modernidad; pues si puedo te denuncio y te empapelo con juicios, y te callas”.

Y estos no son fenómenos aislados, la semana pasada se abrió un juicio en Venezuela contra el presidente de Globovisión, por decir que no estaba de acuerdo con la política de control de la prensa que se ejerce por el gobierno de Hugo Chávez en Venezuela. Ayer Emillio Palacio periodista ecuatoriano fue condenado a prisión por decir matón al presidente del Ecuador Rafael Correa. Amigos estamos en Latinoamérica frente a un peligro de la libertad de opinión, que esperamos no se propague al Perú.

Probablemente Castañeda será el próximo presidente del Perú, el pueblo peruano olvida rápido, premia el pan y el circo, y el autoritarismo le suena a eficacia. Así que no nos sorprenda lo que se viene.

Esta en cada ciudadano en estar cauteloso frente a estas muestras de persecución política por lo que uno piensa; muchos me preguntaban qué haría yo si me buscan por opinar diferente con respecto a la política que tiene Castañeda o el gobierno frente al transporte en lima, simplemente pediría asilo político, en la embajada de Colombia o cerca a casa en la residencia del embajador de España, ¿es demasiado dirán ustedes? La libertad de opinión no tiene precio, y el derecho internacional lineas arriba me ampara y no me quedaría a defenderme con un poder judicial prácticamente Corrupto.

3.18.2010

¿Por qué unos países son pobres y otros ricos?

Por Samuel Azout


El 40% de la población mundial vive en pobreza –aproximadamente 2.600 millones de personas. La mayor parte vive en el hemisferio Sur, principalmente en África, Latinoamérica y Asia, mientras los más ricos están en Norteamérica y Europa. Las diferencias entre países ricos y pobres en el mundo es cada vez mayor.

Estados Unidos, uno de los países más ricos del mundo, tiene un ingreso promedio por persona (US$46.200 al año) 140 veces mayor al ingreso por persona de República de Congo, el país más pobre del mundo (US$330 al año).

Hace 50 años el ingreso promedio de un colombiano era igual al de un coreano, un portugués o singapuriano. En la actualidad, estos países tienen ingresos promedio por persona cinco veces mayores al nuestro.

¿Por qué existen estas desigualdades? ¿Cómo podemos eliminarlas? Son las grandes preguntas de nuestro tiempo. Historiadores, antropólogos, sociólogos y economistas han dedicado décadas enteras a estudiar las causas de la pobreza. La historia está llena de propuestas para derrotar la miseria, desde el capitalismo de Adam Smith hasta el comunismo de Karl Marx. 

Las ‘metas del milenio’ promovida por Naciones Unidas y firmada por sus 192 países miembros apuntan a reducir la pobreza absoluta a la mitad al año 2015. Pero ya se sabe que las ‘metas del milenio’ no se van a cumplir. Es más, en el 2009 el número de pobres en el mundo aumentó 90 millones.

Hay que reconocer que en China, país donde no hay libertades políticas, más de 400 millones de personas han salido de la pobreza. Infortunadamente, éste no ha sido el caso de la mayoría de los países de Latinoamérica, incluyendo Colombia, donde no hemos avanzado en derrotar la pobreza.

Pero, ¿por qué algunos países avanzan y otros no? Algunas razones son las siguientes:

La primera es la corrupción. Los países y regiones que tienen gobiernos limpios y honestos pueden invertir más en educación, salud, vivienda y otros servicios básicos para mejorarles las condiciones de vida a los menos privilegiados. 
Otra razón es la falta de una política económica de largo plazo. Cuando los países no tienen un rumbo definido no logran desarrollarse. En Colombia, por ejemplo, el gobierno y el sector privado no han logrado definir una agenda única de competitividad. Terminamos dependiendo de la exportación de materias primas mientras, la exportación de productos de valor agregado, que es la fuente de verdadera riqueza, permanece inmóvil.

También se sabe que la riqueza está relacionada con la justicia. Son más ricos aquellos países donde las instituciones de justicia son eficientes. En ese sentido el capital es cobarde; las empresas no invierten en aquellos países donde los derechos civiles y de propiedad no son garantizados. Para alcanzar mayor desarrollo económico resulta indispensable limpiar la burocracia judicial y reemplazarla por un sistema ágil, confiable y efectivo.

El candidato presidencial Juan Manuel Santos ha dicho “atacaremos la pobreza y el desempleo con la misma firmeza con que hemos atacado la inseguridad”. Ha señalado que su idea es pasar de la “seguridad democrática a la prosperidad democrática”. Pareciera como si Santos estuviera reconociendo que el desarrollo no se logra solamente a punta de helicópteros artillados y bases militares.

Otro candidato presidencial, Sergio Fajardo, ha dicho “nuestra apuesta es por la calidad de la educación pública, por la ciencia y la tecnología, por la innovación, por el emprendimiento para transformar el conocimiento en actividades productivas, y por la cultura como expresión del talento que se convierte en riqueza humana”.

Tal vez algún día Colombia ingresará a la lista de países que derrotan la pobreza porque, como dice Pambelé, “es mejor ser rico que pobre”.

3.17.2010

Antanas Mockus, ser diferente.


Antanas Mockus nació en Bogotá el 25 de marzo de 1952, hijo de inmigrantes lituanos. Aprendió a leer a los dos años de edad, estudió en el Liceo Francés, en la Universidad de Dijón y en la Universidad Nacional de Colombia.  Tiene cuatro hijos y se ha convertido en el rostro del contra-político latinoamericano: efectivo, creativo, independiente y poco politiquero.

A mediados de la década de los noventa Antanas Mockus abrió un camino en política y en la administración pública muy diferente al que los colombianos estábamos acostumbrados.
Con el respaldo del voto de opinión llegó a la Alcaldía de Bogotá en dos ocasiones (1995-1997 y 2001-2003),. Logró la reducción de 70% en la tasa de homicidios, la disminución  de 50% de muertes por accidentes de tránsito, el ahorro del agua (el consumo bajó en un 40%)  además de subir el número de hogares con agua potable y drenaje (al 100 y 95%), y se mantuvo fiel a sus principios. El poder no lo distorsionó.
Con un carisma especial y una abrumadora inteligencia nos ha planteado elementales principios visionarios, como: la cultura ciudadana, la rumba zanahoria, el rechazo al atajo, el respeto a la vida, el  cuidadoso manejo de los dineros públicos, la corresponsabilidad, la coherencia entre fines y medios, la educación como mecanismo para dinamizar la productividad y mejorar la equidad social, entre otros. 

Su forma de hacer campaña política ha sido atípica. No se apoya en genios de marketing electoral, ni en empresas especializadas de estrategia de comunicación -tan común hoy en cualquier campaña política-. Apela a su intuición y a las ideas de personas de su equipo; combina arte y publicidad, y acude a símbolos, llegando a rayar con lo rocambolesco. Carece de maquinaria, aquella que aceitan la mayor parte de los políticos colombianos, y lleva cinco años construyendo el movimiento Visionarios por Colombia con la confianza de que son las ideas las que conquistan electores. Y en lugar de plata, lo que le sobra precisamente son ideas. Se toma el tiempo para comunicarlas y no teme a decir frases que quizás no sean las más vendedoras. Pedagogo por excelencia, olvida la milimetría política y los cálculos.

Sus consignas apelan a la honestidad y a la transparencia. No ofrece mercados, puestos, dinero, tampoco se explaya en promesas. Su discurso llama a los colombianos a la confianza. A una nueva forma de hacer política. Rechaza acuerdos diferentes a los programáticos, contradice la corrupción y promueve la cultura donde los dineros públicos sean dineros sagrados; o aquella de “no me pidas en privado, lo que no puedes sostener en público”. 

Sin embargo, las últimas elecciones no favorecieron, ni a sus listas al Senado y Cámara, ni a sus aspiraciones presidenciales. El ambiente se polarizó entre la derecha y la izquierda en Colombia, en una coyuntura política en la que se estrenó la figura de reelección presidencial y se introdujeron reformas políticas, que favorecen más las colectividades que a las individualidades.

Seguramente, Antanas Mockus sabrá, como ya lo ha hecho en otras ocasiones, revertir los fracasos en triunfos. No en vano, en las diferentes caminatas por las calles colombianas, él hace gala de un carisma que parece más el de un artista famoso que el de un político. La gente lo admira, lo reconoce y lo respeta. Como lo expresó la columnista Salud Hernández, en un editorial publicado en el periódico El Universal el domingo 23 de abril de 2006, “El ex alcalde de Bogotá se ha consolidado como paradigma. Es demasiado honesto para el estándar de la clase política".

By Lorena Carrasco.



3.16.2010

El museo judío de Berlín. Entrevista con Daniel Libeskin

Doris Erbacher
Peter Paul Kubitz 



Doris Erbacher y Peter Paul Kubitz : El Museo Judío se encuentra no muy lejos del centro de Berlín, no muy lejos de la estación de trenes Anhalter. ¿En su proyecto del museo están consideradas las imágenes del Berlín en ruinas, del Berlín de 1945? ¿Son ellas parte de los antecedentes de su trabajo? ¿Son quizás esas imágenes una parte conceptual más de las bases con las que usted trabaja? Daniel Libeskind: Ellas no son una base para mi trabajo. Pero seguro que es el Berlín en ruinas el acontecimiento decisivo en la historia de la ciudad. Hasta hoy en día ha cambiado totalmente el aspecto y el carácter de Berlín. Quien trabaja aquí, no lo puede ignorar. De alguna manera cada uno debe enfrentarse con esa increíble destrucción y también con lo que ésta significa para el futuro. Pero la verdadera pregunta es: ¿Cómo se relaciona uno con las ruinas, cómo se relaciona uno con la historia? ¿Simplemente se eliminan? ¿Se olvidan o se tratan de una manera más constructiva, porque forman parte de la memoria, del recuerdo de la ciudad? El Museo Judío se encuentra en un lugar caleidoscópico, resultado de las múltiples historias de Berlín. Ahí hay un edificio barroco del siglo XVIII, los fragmentos del siglo XIX, el mercado de flores y el edificio de Erich Mendelsohn de los años veinte; están los nuevos condominios de los años sesenta y los proyectos de la exposición internacional de arquitectura de los años setenta. ¡Dónde si no aquí se muestra la historia de Berlín en toda su variedad y pluralidad! Uno debería intentar integrar las distintas líneas de la memoria en la totalidad de la ciudad, de tejerlas adentro. Del mismo modo como también las formas arquitectónicas urbanas existentes. Una ciudad no es algo pobre, es rica y compleja. No está dominada por ideas unidimensionales, es el resultado de muchas imaginaciones, de mucha gente, de muchas historias. Y precisamente esto me interesa: no se debe simplemente olvidar ni eliminar estos contextos, no se debe tratar a la ciudad como “una tabula rasa” o desde la nada hacer lo que el arquitecto quiere en este mundo. Uno debería estar consciente de las distintas corrientes subterráneas que llevan consigo los despojos del discurso humano.

D.E. y P.P.K.: Seguramente Berlín no es una tabula rasa, pero la ciudad se distingue significativamente de otras metrópolis.

D.L.: La calidad particular que uno encuentra aquí se debe a que la memoria y la historia de esta ciudad son tan sustanciales que también alguien que casi no sabe nada del Berlín de los años veinte o de 1890 tiene la tentación de mirar a través de los espacios vacíos e imaginarse cómo todo esto se vio alguna vez: esta ciudad que uno solamente conoce a través de libros, películas, de cuentos e imágenes históricas. Lo particular de Berlín es su misterio y su carisma. En este sentido Berlín todavía funciona, a pesar de que los espacios públicos habrán cambiado dejando la memoria atrás. Para mí Berlín es más interesante que cualquier otra ciudad. Llegué aquí por una razón especial: quería construir el Museo Judío. Precisamente porque Berlín fue el centro por antonomasia de la destrucción, y también por eso el centro de la transformación de nuestro mundo en lo que hoy respresenta. El mundo moderno está hoy en día unido de manera inseparable al nombre de Berlín.

D.E. y P.P.K.: Si usted ve así a Berlín, ¿cómo relaciona lo estético con lo político?

D.L.: La arquitectura es parte de la política, parte de la ciudad. Es un acto político. Ser arquitecto no significa estar sentado en el estudio y dejar jugar su imaginación. La arquitectura es profundamente un acto político, puesto que surge con el discurso, en el acuerdo democrático de lo que es mejor para los ciudadanos. Uno debería estar siempre consciente de esto: una ciudad no se construye de piedras, vidrio y concreto. Es lo que es a partir de la gente que vive aquí. Su verdadera sustancia son los ciudadanos, no sus muros ni sus plazas. Si usted me pregunta por la dimensión política de la arquitectura, entonces le contesto: ¡La arquitectura siempre fue política! Porque cada muro, cada ventana, cada plaza tiene que ver con el hombre, con el cómo él ve las cosas, cómo se recuerda, cómo se imagina su futuro. P.P.K.: ¿Qué significa para usted un museo? ¿Para usted los museos son algo así como iglesias secularizadas o templos para una sociedad atea?
D.L.: Los museos son muy importantes para todo el mundo. No se construyen para dar un techo a colecciones particulares o programas determinados. A través de sus museos la ciudades se autorregeneran. En todo el mundo existe una competencia en la construcción de museos, en América, Japón, Europa, porque los museos representan hoy un discurso público, porque son una atracción pública. Sin duda, los museos actualmente también se encargan –además de otras funciones– de comprometer a los ciudadanos, dar un lugar a sus anhelos, sus sentimientos y visiones. D.E. y P.P.K.: ¿Qué diferencia vería usted en la función de los museos de fines del siglo XX en comparación con los de fines del siglo XIX?

D.L.: En el siglo XIX los museos existían para una élite, para la burguesía, para gente que tenía el dinero y el tiempo para vivir una vida lujosa. Hoy, en cambio, los museos representan una fuerte necesidad por una participación pública. Pienso que hoy existe el derecho de un museo para todo el mundo, porque el museo ya no es un lugar para que alguien se deje llevar por sus sueños. Es un lugar de educación, en el cual uno aprende nuevas habilidades, habilidades con las cuales uno puede percibir el mundo de una nueva manera. El museo como lugar elitista ya terminó, y los museos que ahora están al alcance de todos definen en grandes proporciones imágenes de las ciudades futuras. Un buen museo se distingue porque sigue influenciando la conciencia del visitante aún bastante tiempo después de que se haya terminado la visita. Perdura como imagen, que no puede llenar con sus sueños, análisis y pensamientos. Seguramente un museo cumple con más tareas que las obvias, que luego podemos discutir con nuestras medidas objetivas. Pero lo mismo vale para una arquitectura buena, en cualquier lugar. También ella es algo que uno persigue, en el buen sentido de la palabra. Una buena arquitectura nos abre espacios, invita a la especulación y a pensar nuevas formas de existencia.
EL “ANEXO I”

D.L.: “Anexo” es una palabra muy interesante, en el fondo se trata de una “extensión” y no solamente de un anexo: “edificio de extensión” significa la extensión de la historia de Berlín y la historia de los judíos. Claro que eso es más que la extensión de un edificio, es la extensión de una idea y de un programa. Se trata de cómo asumir la herencia judía sobre el abismo que dejaron los asesinos de los judíos europeos en esta ciudad, en este país. Así que este problema de “un edificio de extensión” no se acaba con la construcción de un puente de vidrio o concreto, que une el edificio barroco del antiguo Museo de Berlín con el Museo Judío. La solución de este trabajo exige una reflexión y una ejecución. Finalmente, la arquitectura está basada en cosas prosaicas. Hay que poner cimientos, construir casas, diseñar espacios conforme con su función específica. Pero el “edificio de extensión” incluye más que la pura referencia al espacio y a metros cuadrados: representa una nueva relación entre la antigua historia barroca de Berlín y el significado de esta historia para el Berlín de hoy, pero también una nueva relación con una historia que está fracturada y que casi es imposible de unir con un todo. ¿Cómo se puede relacionar la herencia asombrosa del Berlín barroco con sus judíos, su Ilustración, sus
ideas extremadamente modernas, que sin duda cambiaron al mundo, cómo se puede combinar todo ese vacío? Y con este abismo espiritual, ¿qué resulta de la misma historia? Se trata, en fin, de una contradicción. ¡Todo un desafío!

P.P.K.: ¿Qué relación tiene usted con E.T.A. Hoffmann, qué asociación existe entre él y el Museo Judío?

D.L.: Creo que todos lo leímos alguna vez. Yo siempre lo estimé, y quedé totalmente asombrado cuando descubrí directamente, al principio de mi trabajo, que él trabajaba como jurista en el antiguo colegio –el edificio viejo– y también que él vivía (no muy lejos) al norte del museo. Cuando empecé a desarrollar un concepto para el museo, busqué personas especiales. Conceptos abstractos como el de espacio y tiempo, o el de la vida, no me
interesaban mucho, pero sí la gente. No solamente E.T.A. Hoffmann, sino todos estos berlineses “invisibles”, todos aquellos que ya no están aquí y que, sin embargo, representan la ciudad. De alguna manera son parte del “aire berlinés”, del aliento histórico que determina la ciudad.

P.P.K.: ¿Quiénes son sus contemporáneos espirituales y artísticos?

D.L.: Contemporáneos no solamente son los miembros de una generación. Uno puede ser contemporáneo de personas o pensamientos que existían hace ya cien, doscientos, mil o cinco mil años. No creo en el progreso de la historia, seguro que no. Si uno hiciera un corte longitudinal del tiempo encontraría pares espirituales: por ejemplo E.T.A. Hoffmann, Rahed Varnhagen y todas esas figuras lejanas que nos son muy cercanas en su manera de pensar. ¿Quiénes podrían ser?, ¿qué libro debemos leer, qué documentos investigar? Muchas veces he pensado que si la gente leyera la Biblia, probablemente estaría informada sobre lo que pasa en el mundo de la misma manera que si leyera el último análisis de la economía mundial.

P.P.K.: El Museo Judío posee signos topográficos con indicaciones biográficas que forman una matriz...

D.L.: Yo utilicé muchos medios para estructurar el museo. No importó solamente adaptar el edificio a su entorno citadino, crear espacios y adaptarlos a sus funciones, más bien importó extenderlos hacia la ciudad. Esta orientación ya no es tan obvia porque la ciudad cambió tanto, especialmente con la destrucción de Berlín que comenzó en 1933 y se extendió hasta el fin de la catástrofe total. Así construí mi museo basándome en direcciones, por ejemplo en conexiones que existían entre berlineses y judíos que vivían en los alrededores de la Lindenstrasse, atravesando esas líneas que hoy ya casi no son perceptibles porque la ciudad cambió. Intenté materializar la matriz de las conexiones –que hoy nos pueden parecer irracionales, pero que se hacen visibles y comprensibles en las relaciones humanas–, en la estructura del edificio. De la misma manera, por supuesto, nombres y direcciones que pertenecían a estos doscientos mil judíos berlineses que hoy ya no están aquí –para reconstruir una parte de esta textura berlinesa que fue tan exitosa en la economía, en las artes, en el terreno intelectual, profesional y cultural. Y luego también utilicé medios arquitectónicos, por ejemplo un texto de Walter Benjamin, El sentido único, no como metáfora, no como inspiración para la construcción de una casa. Al contrario. Quería crear un edificio que en el momento en que uno lo usa abre un texto que nos conduce hacia otras direcciones y perspectivas. Éstas llevan a los sesenta lugares representados en la estrella de David quebrada que tanto en el texto como en el edificio del Museo Judío dejan traslucir su carácter apocalíptico. De una manera parecida me metí en la obra inconclusa de Arnold Schoenberg, Moisés y Aarón, de forma muy pragmática: el intervalo, que crea el no sonido de la música después de la ruptura en el segundo acto, no se puede seguir musicalmente, pero en el espacio vacío, en arquitectura, claro que puede existir. Ésos son los medios del pensamiento que organizan la geometría del edificio.

P.P.K.: Descríbanos un poco más esta obra tan importante para usted, y sobre todo la ruptura en Moisés y Aarón.

D.L.: Como ustedes saben, Arnold Schoenberg era un judío integrado que trabajó como profesor de música aquí, muy cerca del Museo de Berlín. Cuando cambiaron los tiempos le informaron que ya era indeseable. Se fue al exilio. Tuvo que salir de Berlín a pesar de ser uno de los más famosos compositores y, para mí, pensadores del siglo XX. Su obra Moisés y Aarón fue creada más o menos en este tiempo, y no por casualidad, aquí en Kreuzberg, en el centro de Berlín. Él escuchó este sonido; su música es, bajo todo punto de vista, parte de este sonido. El sonido se interrumpe, y lo que se interrumpe, claro, es el diálogo entre Moisés y Aarón. Aarón es quien defendió al pueblo, un maestro de verdades sencillas, que quiere respuestas sencillas y claras, y Moisés, aquel que apenas podía comprobar la ausencia de la palabra que Dios dio o que hubiera debido dar. Así, al final de esta interrupción está el llamado a través de la palabra. Y lo que es interesante musicalmente:
en esta ópera ya no se canta. Ésta es, hasta donde yo sé, su última obra –aunque, por supuesto, todavía escribió otras, ésta representa de una manera definitiva el fin. Solamente hay una voz, la orquesta toca una sola nota, sesenta instrumentos tocan una nota y luego permanecen en silencio. La voz llama, pero no cantando, invoca a la palabra, a la verdad de esta palabra ausente. Creo que esto no es solamente la experiencia musical más conmovedora del siglo XX, inalcanzable, insuperable, sino que también tiene una dimensión arquitectónica. Una dimensión topográfica que fue creada por la destrucción devastadora de la humanidad. Pienso que aquí estamos entrando en un campo desconocido. Somos la caravana de pioneros del siglo XX, en el cual pasaron todos estos acontecimientos. ¿Qué pasará en el futuro? ¿Qué es el mundo hoy que no había sido antes?

P.P.K.: ¿Es la ruptura, el silencio, el fin de la música de Schoenberg?

D.L.: El fin está más allá del silencio. Porque el silencio siempre se refiere al sonido. Ésa fue una ruptura definitiva. Aunque Schoenberg había escrito el libreto para el tercer acto, ya no lo musicalizó. Eso no es coincidencia. No es que se le acabaran las ideas, porque más tarde siguió componiendo; él llegó a este callejón sin salida donde la música ya no tiene relación con el sonido. Y ahí tampoco hay silencio, solamente un tipo de continuidad en otra dimensión enigmática. Y ésta es resonante cuando uno la escucha. Es resonante en otras voces de la música contemporánea que retomaron este aspecto de lo microscópico, de los elementos sonoros suaves, de la debilidad del sonido, de la suavidad del silencio. La música posterior a Schoenberg, por ejemplo los fragmentos de Luigi Nono, casi no se oye, puesto que ahí todo depende de una imaginación fortalecida en una resonancia imaginaria intensificada de la fe que tiene el silencio. Yo creo que ésos son los temas de la música y de la arquitectura modernas.

P.P.K.: Void es un término central en su arquitectura. ¿Cómo se podría traducir?

D.L.: Algunos amigos me dijeron que se podría traducir al alemán como Die Leere (el vacío). Void no es un medio técnico, por lo menos yo nunca lo pensé así. Void es un espacio al que uno entra en el museo, un espacio que organiza el museo, pero que no forma parte realmente del museo. No tiene calefacción ni aire acondicionado. No es realmente una sala. Es otra cosa que sí tiene mucho que ver con las salas de exposiciones –y al mismo tiempo con el espacio de Berlín porque, en el fondo, void se refiere a lo que nunca puede estar exhibido, tratándose de la historia del Berlín judío, porque de esto no queda nada más que cenizas. Por eso no hay nada más en los void que estas paredes. Y esta línea de luz blanca que atraviesa Berlín, y que une la Oranienstrasse 1, el departamento de Paul Celan, con el sueño del poeta, y que se dirige a la tectónica de Berlín en el Berlín del mañana. Ésa es para mí la línea de Berlín: vulnerable, decidida y al mismo tiempo enigmática. Por eso el vacío no es sinónimo abstracto de la negación.

P.P.K.: ¿Y voided void (el vacío del vacío)?

D.L.: Voided void es un término muy técnico para retomar este vacío y materializarlo en un edificio. Queríamos tomar este vacío y duplicarlo, y que así esté doblemente vacío en el museo, pero en un espacio que llegó a su final, porque se trata de un espacio en el cual una exposición no es realmente posible. Voided void, la torre del Holocausto, como ahora se llama en el Museo Judío, es este espacio que de alguna manera termina la historia, esta historia vieja de Berlín. Empieza con los Progroms y los reglamentos antisemitas que no comenzaron en 1933, sino que son mucho más antiguos. Pero a partir de 1933 ya no se pueden negar y son lamentablemente irrevocables. Desde la quema de libros, de pinturas (tema de exposición en el museo) y hasta la cremación de personas –quienes están representadas sólo con sus nombres en el librorecuerdo a las víctimas del Holocausto: no es en realidad lo que yo quiero decir con voided void. Se trata de la nada de la nada. Como espacio, el Void que corta el edificio es simplemente un espejo de este vacío interno del edificio con sus sesenta estaciones de Walter Benjamin que se distribuyen por la topografía de presencia y ausencia. 



Extracto de la entrevista de Doris Erbacher y Peter Paul Kubitz a Daniel Libeskind, publicada en el libro Jüdisches Museum Berlin, Verlag der Kunst, Dresden, 1999.
Traducción de Marcelo Gauchat.

3.03.2010

La Libertad en Barranco

















"...Y si eso es libertad, pues entonces que venga el orden. Porque si aquello es libertad, prefiero la autoridad. Prefiero ser prusiano con tal de no ser un anarquista del brindis".
Cesar Hildebrandt



Fotografia: Melissa Valverde
 






Por Jose Rodriguez


Tomo como punto de partida este párrafo que me parece uno de los pocos que contiene algún concepto, el resto del artículo escrito hoy por  Cesar Hildebrant es una catarata de adjetivos; para compartir con ustedes algunas reflexiones.

En primer lugar no creo que sea correcto presentar una oposición entre libertad y orden o hacer la similitud entre autoridad y represión ni entre una celebración espontanea y la anarquía.

La convivencia entre las personas demanda retos muy complejos que como sociedad no hemos enfrentado de manera abierta y por eso estamos en proceso de aprendizaje en la formación de una sociedad.

La convivencia exige respeto y tolerancia mutua, la gente tiene derecho a vivir en paz y también tiene derecho a manifestarse de manera colectiva, estos intereses van a generar de manera permanente un encuentro (o desencuentro) que debe ser resuelto por aquellos a quienes se les encarga la administración del espacio donde vivimos, es decir la ciudad y del cumplimiento de las leyes y normas.

La ciudad es un escenario en donde las personas vivimos, nos expresamos y aprendemos a compartir, y ese espacio no está formado por cierto por los locales particulares en donde como sugiere el señor Hildebrandt se pueden desarrollar eventos como el Carnaval, está formado por las calles y plazas, los espacios públicos. Si no fuera así, estarían en tela de juicio las grandes manifestaciones que constituyen el Patrimonio Cultural de nuestro país, La Fiesta de La Candelaria en Puno, por ejemplo debería ser cívicamente vetada, porque existen muchos puneños (y los hay) que no comparten esa forma de celebrar. Sin embargo, como parte de un proceso de madurez, el tiempo va estableciendo normas y condiciones que hacen que se vayan purificando, casi refinando la expresión popular, por encima de los excesos que se han dado, se dan y se darán pero que todos esperamos que paulatinamente se vayan convirtiendo en lo anecdótico.

Alguien cree acaso que en el sofisticado Carnaval de Venecia nadie orina en la calle?!, Por favor claro que sucede, así como también sucede que los San Fermines de Pamplona junto con los toros, se resbalan en cada curva de calle con los vómitos de los alegres españoles y turistas que participan del encierro, en ninguno de los dos casos, eso es lo representativo.

Las manifestaciones culturales se desarrollan como todo en la ciudad en medio de un sistema normativo que todos hemos aceptado y que conocemos como el estado de derecho, normas básicas para garantizar la convivencia armónica. La practica en la vivencia de las normas que solo se logra con un largo proceso de persistente educación, garantiza que se respete el derecho de la mayoría y se aminoren los efectos negativos que todo acto público siempre puede tener.

El problema viene cuando la autoridad en un acto de negación de la realidad prefiere ignorar o desconocer que la gente tiene iniciativas y que tiene el derecho a realizarlas y en vez de ejercer su función de ordenador, facilitador, promotor, prefiere reprimir, cancelar o censurar, acciones que siempre serán más fáciles de ejecutar.

Que hubiera pasado si la municipalidad en ejercicio de sus atribuciones, convocaba a los organizadores para establecer las condiciones del evento, los costos, el financiamiento, disponía de la organización del espacio para facilitar una fiesta popular, previendo la colocación de baños públicos portátiles, prohibiendo el uso de botellas de vidrio, para eso existen los vasos de plástico por ejemplo, determinando un horario razonable para iniciar y terminar el evento, reordenando el tráfico vehicular, dotando de seguridad tanto para los participantes como para los transeúntes… quizás otro hubiera sido el cantar.

El día domingo, cuando aun los gases lacrimógenos no se habían terminado de esfumar del cielo barranquino, debajo del Puente de los Suspiros, dos jóvenes armados con guitarras, colocaron un sombrero en la vereda con el fin de obstaculizar el libre tránsito e irrumpieron a cantar algunas canciones con una alegría propia del terrorismo urbano más feroz del que se  haya podido tener noticia, provocando, oh escándalo!, que la gente se detuviera, los acompañara con palmas y algunos incluso llegando al extremo del atrevimiento, se pusieron a bailar en la vía pública. Gracias a Dios, llego un Sereno que empuñando la defensa del orden publico procedió a desalojarlos del lugar.

En medio de los reclamos que felizmente todos hicimos, una chica con marcado acento argentino, me mostro el brazo con un tremendo moretón recibido la noche anterior en el carnaval, mientras me decía: como pueden tolerar en este país que los maltraten de esa manera?.

Me dio vergüenza ajena (o propia).


3.01.2010

Por que no se realizo la Marcha del 19 de Febrero


CTA DE LA REUNION DE LA COMISION DE ORGANIZACION DE LA MARCHA DEL 19 DE FEBRERO 2010
Siendo el día miércoles 17 de febrero a las 20.30 horas se reunió en casa de la Sra. Clara Vento la COMISIÓN DE ORGANIZACIÓN DE LA MARCHA DE 19 DE FEBRERO Elegida por unanimidad en la Asamblea Vecinal del 5 de enero.
Asistieron las siguientes personas:
Sr. Paco Livelli, Sra. Liliana Lalonde, Sra. Clara Vento, Sr. Marco Olivera
Luego de una espera prudencial de 30 minutos se anotó la ausencia del:
Sr. Percy Andía y del Sr. Lorenzo Rinaldi 

La Agenda planteada fue: 
1.       Informes
2.       Evaluación de la Asamblea Vecinal
3.       Marcha del viernes 19

Primero: Se informó sobre la realización de la Conferencia de Prensa en el local de IPYS convocada para informar a la opinión pública sobre La Acción de Amparo interpuesta contra la Municipalidad de Lima por la irresponsable actitud al estar ejecutando la obra del Metropolitano sin estudios de Impacto Ambiental y de Impacto Vial, acción que acaba de tramitarse.
Queda claro que dicha acción fue promovida por el Frente de Defensa de Barranco, por los ciudadanos y el Municipio de Barranco.

Segundo: Luego de una larga discusión y sustentación de opiniones se llegó a la conclusión de que tanto la posición del Alcalde Mezarina y del Sr. Lecca, de Salvemos Barranco, en la asamblea vecinal en el Parque Central había sido la de desconocer y traicionar los acuerdos que habían sido tomados por UNANIMIDAD en la Asamblea Vecinal del día 5 de Enero en La Candelaria, donde se acordó:

a) El Impulso a la Acción de Amparo.
b) Refrendar nuestra posición planteada en el Informe Técnico acompañado de las 4,500 firmas de los Vecinos y Vecinas de Barranco.
c) La marcha vecinal del viernes 19 de febrero. 

Es importante señalar y poner en conocimiento de todos los vecinos, que la actitud del Alcalde Sr. Mezarina no ha sido clara ni transparente y que la participación e interés de los vecinos ha sido conculcada por el Alcalde de Barranco que demostró desde un principio, no saber de qué lado estaba ni saber reconocer su responsabilidad en defensa de los Barranquinos que él representa hasta la fecha. 

Por otro lado, la actitud del Sr. Lecca que dio una triste imagen demostrando en lo que se puede convertir una persona con sed de publicidad, desconociendo los compromisos, los cuales él mismo suscribió en la última Asamblea que Salvemos Barranco convocó el 5 de Enero último.

Los Barranquinos que han apoyado con su presencia y su entereza durante estos últimos meses estarán sin duda muy decepcionados con la actitud del Sr. Lecca y de Salvemos Barranco:

1. Al callar los acuerdos por Unanimidad de la asamblea y en especial del acuerdo de Marcha Vecinal del 19 de febrero.
2. Al   no acatar el acuerdo de defender el Informe Técnico y las firmas de los 4,000 vecinos y vecinas.
3. Al querer arrogarse la iniciativa de la Acción de Amparo y otras acciones referidas al Panel de Controversias y a la investigación planteada por el B.M
4. Al no asistir sus representantes Percy Andía y Lorenzo Rolandi a la Comisión de la Marcha.

Tercero: Una vez discutido el punto anterior y entendiendo que existía un claro BOICOT y BURLA por parte de los que se arrogan la dirección de Salvemos Barranco, en relación a lo acordado en la Asamblea de vecinos principalmente en lo que respecta a la Marcha del 19 de Febrero, se vio por conveniente dejarla sin efecto y exponer ante la opinión pública esta acta.

Sin no tener más asuntos por tratar quedo concluida la reunión.

Firman el acta:      

Clara Vento         
 Liliana Lalonde                                    
 Marco Olivera
 Paco Livelli